A.P. ¿A quién le importa?

Serán las gerencias las que programen el proceso «paulatino, ordenado y seguro» hacia la normalidad asistencial con unas agendas propias de quien nuca o hace muchos años trabajaron en A.P., donde prima el servilismo sobre la adecuación de recursos y normas técnicas mínimas. Y volvemos a repetir, todos sabemos que son ineficaces y enfocadas a maquillar la situación deficitaria de este nivel asistencial mantenida en el tiempo.
Maquillaron y maquillan las vergonzantes y mórbidas listas de espera hospitalaria y ahora toca maquillar a la primaria.
Y por si esto fuera poco, andan vendiendo que son agendas pactadas ¿con quién? ¿con el Consejero? Lo que sí es cierto es que el hundimiento de la A.P. sigue su curso y, parece que la Administración, conocedora de ello, utiliza a la A.P. como escudo político frente a sus adversarios, importándole poco o más bien nada cual son los fines y las metas de la misma.
Salud al servicio de nuestra población, no servilismo subordinado a intereses políticos de otra índole. Pero ¿a quién le importa? Si el mismísimo Consejero tardó 23 días en reunirse con todos lo implicados y… más de lo mismo. 19 años y toda una pandemia para gestionar el “vamos a…” puntos suspensivos, es decir, nada; salvo redirigir a la población más consciente y pudiente  a servicios privados. Con lo cual pagarán dos veces lo que tenían que tener por derecho propio, pero ciertos grupos se sentiran muy contentos con una atención precaria y orientada de cara a la galería, donde piensan que ir al médico cuando quiero y a lo que quiero es un buen servicio sanitario, aunque luego, su facultativo no tenga tiempo para hacer una buena medicina que el usuario pagará en sus propias carnes, con una atención deficitaria.

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