GRAVES PROBLEMAS EN MICROBIOLOGÍA DEL ALVAREZ BUYLLA: ¿SÍSIFO REENCARNADO?

Nos informan desde el Hospital cabecera del Área Sanitara VII que se sufren GRAVES DIFICULTADES PARA INFORMAR A TIEMPO LAS MUESTRAS QUE LLEGAN  A LA UNIDAD DE MICROBIOLOGÍA, lo que condiciona importantes retrasos en la información clínica a los médicos solicitantes.   Las circunstancias parecen sacadas de un guión de película mala de terror.  Desde la instauración de un nuevo programa informático, allá por el 17 DE MARZO,  muchos de  los datos introducidos por las microbiólogas en el sistema DESAPARECEN.  Si, se evaporan, se desvanecen en los ceros y unos de la aplicación, y nadie puede acceder a ellos. La mitad del trabajo desempeñado  consiste  en consultas al servicio técnico, que tampoco logran aclarar en qué metaverso  están los datos, hay que reintroducirlos, y al final, no sale  en tiempo el resultado. La solución, por increíble que parezca, aún no ha llegado. En el Siglo de la Inteligencia Artificial, nadie sabe cómo resolver el problema de fondo. Ni la empresa responsable del programa, ni quien la contrató, ni la Gerencia ni el propio Servicio de Salud, saben dar respuesta. Así que la solución, por llamarla así, va languideciendo entre la explotación del voluntarismo vocacional de las profesionales, que echan horas y horas frustrándose  contra un servicio técnico inoperante, o el parche de todo a cien: derivan muestras al HUCA, sobrecargando a los compañeros del  buque insignia rescata-todo, y obligando a los solicitantes si les hace falta a contactar con otro centro, en detrimento del propio, que ve mermada su cartera de servicios.

No es explicable ni admisible es que en el Siglo XXI NO SE PUEDA RESOLVER UN PROBLEMA INFORMATICO. Si la aplicación no funciona, que la cambien, que pidan cuentas a la empresa responsable y lo solucionen, y si no puede, quiere o sabe,  que rescindan contrato, pidan la correspondiente indemnización e instalen de inmediato otra que funcione. Y mientras tanto BUSQUEN UNA SOLUCIÓN TEMPORAL QUE PALÍE EFECTOS; porque  las microbiólogas no tienen porqué ser la reencarnación moderna de Sísifo, arrastrando piedras eternamente.

Las compañeras de la Unidad se han dirigido a nosotros para valorar conjuntamente soluciones. Lógicamente, se sienten impotentes porque es un problema absolutamente ajeno a ellos. Pues es difícil, porque cualquier remedio que se pretenda parte de un fallo garrafal: la herramienta no funciona.

Nuestro mejor consejo es, ante todo DEFENDER SU SALUD LABORAL: estrés cero. Si el sistema solo permite resolver un porcentaje del trabajo diario en su horario, tendrán que PRIORIZAR aquello más grave y/o urgente que  pueda sacarse adelante. El resto tendrá que ser transferida la responsabilidad a la Dirección y que decida. La remisión al HUCA, que parece la respuesta “transitoria” actual, implica retraso por el envío de muestras,  y el aumento de la demora del propio receptor, así que se pierde tiempo por otro lado.  Spoiler:  en estos dimes y diretes  siempre pierde el paciente.

Una  paliación transitoria sindicalmente razonable, en medio del caos, si la máquina falla, es utilizar más mano de obra.  El problema de esta opción es que no es fácil encontrar especialistas, y en este caso la contratación no es precisamente atractiva. Y hay que hacerlo para antesdeayer.

Finalmente, en una demostración más de PROFESIONALIDAD de las facultativas, estarían dispuestos a organizar el trabajo de otras formas, prolongando su jornada algunos días. El beneficio  sería dar solución interna al desastre, con menores retrasos, aunque sigan utilizando una herramienta dañada. Hay fórmulas de gestión para ello, prolongación de jornada o programa especial, y siempre será mejor ordenar el tiempo y el trabajo. Puestos a arrastrar piedras, saber cuantas, cuando y donde las llevamos.  Y desde luego, de los costes  sobrevenidos bien  podría   hacerse cargo la empresa que ha causado el desaguisado, a través de la correspondiéndote indemnización. Que encima se van a ir de rositas, por lo que parece.

Ya pueden pisar el acelerador parar solucionar una incompetencia técnica increíble y, también, de la incapacidad para gestionarla. Si en vez de solucionar la causa, la Gerencia opta por paliar consecuencias, pues que lo haga, pero que espabile.  La voluntad y el esfuerzo del facultativo sufriente desfallecen en razón inversa a la inoperancia del gestor indiferente.   57.000 usuarios del sistema no pueden quedar desatendidos (o peor, atendidos tarde) por un “problema  técnico”. Será técnico, pero es gravísimo. SOLUCIONADLO. Y YA. O SI NO, CONTINUARÁ…. 

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