LAS RIADAS DEL VERANO EN EL NALÓN DESBORDAN TAMBIÉN LA URGENCIA HOSPITALARIA Y LA DEJAN SIN EFECTIVOS.

Si hace unos días saltaban noticias preocupantes sobre la falta de médicos, o más bien de sentido común en su organización,  en Urgencias de Atención Primaria del Área VIII, son  ahora las urgencias  del Hospital Valle del  Nalón las que están a puntito de saltan por los aires.

Esta vez, la explicación la tenemos, quién lo diría, en la falta de previsión. Cuando se inició el verano, la plantilla ya estaba mermada y con tres efectivos menos de  los habituales. Se advirtió de la necesidad de cubrir esas plazas, se insistió en que se ofrecieran aprovechando los médicos que finalizaban residencia (¿alguien recuerda el desinterés por contratar médicos de urgencia?), pero ni caso.    Su razonamiento venía a ser: “si con tres menos libramos el verano, ya veremos”. Se les advirtió: aunque el resto de la plantilla se muestre solidaria y se organicen vacaciones,  como se hizo, y se aumenten guardias y autocoberturas, como se hizo, el más mínimo incidente da al traste con todo. Y voilà, la implacable Ley de Murphy deja al descubierto otra vez las vergüenzas de la improvisación: ayer una compañera sufre una desgracia familiar, que esperemos sea reversible,  la guardia queda con uno menos y  los que quedan a repartir trabajo como locos la segunda quincena de Agosto…

Puestos en contacto inmediato con los Servicios Centrales del SESPA, la respuesta esta vez fue rápida y nos dicen que han iniciado los llamamientos a bolsa  para cubrir lo que se pueda de los puestos vacantes. Vaya,  esta vez la bofetada de realidad les hace reaccionar, pero como no encuentren solución, el río se va a desbordar. Con la escasez de facultativos reinante, van a necesitar más que suerte. En Junio, cuando se advirtió del problema, podían haber captado algún facultativo, pero se dejó escapar a otra comunidad vecina.

Y es que no es únicamente por  esta  falta de contratación de médicos, sino que en el último año el servicio de urgencias ha visto desatendidas peticiones organizativas, incluso con aplicación de  modelos no consensuados que acabaron con la dimisión de tres jefes consecutivos y fuga de profesionales a otros centros,  dejando una herida de inestabilidad y estrés laboral  que se había suturado  con puntos muy sueltos,  y ahora se tensa un poco más, hacia el desgarro.  Siempre derrama el vaso la última gota

Como siempre ocurre, las verdaderas víctimas de todo esto son los pacientes. Con la actual carencia de facultativos, si no se solucionan  las bajas,  no es posible  garantizar la calidad mientras dure esta situación. En Urgencia Hospitalaria, uno delos “cajeros automáticos” en que los pacientes acuden a resolver todos los problemas de otros ámbitos, la calidad es sinónimo de inmediatez. Pues bien, que a nadie le vaya a extrañar que los tiempos de atención aumenten y aumenten. Es una pena, pero los responsables no son los facultativos. Al revés, están hasta el alma y no pueden más.  Y seguimos avisando. Los materiales tienen un límite. Qué tópico suena “ya os lo dijimos”….

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